¿POR QUÉ MI HIJO RECLAMA AHORA TANTO A SU PADRE SI ANTES DE LA SEPARACIÓN, APENAS SE HA OCUPADO DE ÉL?

¿Y por qué pasa eso?

¿Por qué, después de una separación, de repente el niño que tal vez antes no reclamaba al padre (en este caso) ahora pide estar con él casi a todas horas?

La explicación la encontramos en la calidad del vinculo con ambos progenitores.

Como ya hemos hablado muchas veces los niños necesitan que los adultos cubramos sus necesidades de todo tipo: fisiológicas, emocionales, cognitivas y sociales.

El vinculo emocional con nuestros hijos, no se establece por la procedencia biológica sino por la relación surgida desde el cariño, la cercanía y la dedicación.

El vínculo emocional se alimenta a través del conocimiento mutuo, de la continuidad y de la intensidad en la relación.

Por lo tanto, los niños desarrollan un vinculo emocional seguro con la persona de quien cuida de ellos y se encarga de abastecer de sus necesidades. Convirtiéndose en un adulto de referencia para él.

Y entonces…¿Por qué puede reclamar más ahora al adulto que no cuida de sus necesidades que al progenitor que ha estado siempre allí?

Pues como te decía la razón es el tipo de vinculo que el niño o la niña ha desarrollado con sus progenitores.

Por un lado, tenemos un fuerte vinculo emocional con la madre (en este caso) que es quien se ha hecho cargo de sus necesidades hasta el momento. Ese es un vinculo de apego SEGURO.

El niño sabe que mamá le quiere incondicionalmente, él quiere incondicionalmente a mamá y sabe que ella estará allí cuando le necesite. Porque mamá esta disponible para él.

En cambio, con el padre, ha desarrollado también un vinculo, puesto que los niños quieren incondicionalmente a sus progenitores. Pero en ese caso, como el adulto no ha respondido a las necesidades del niño, se trata de un vinculo de apego ANSIOSO.

El niño reclama al padre porque le necesita. Quiere que él también esté disponible para él. Pero no lo está o no siempre que él lo necesita.

Cuando los adultos necesitamos a alguien y esta persona no está disponible para nosotras lo que hacemos, o deberíamos hacer, es dejar de reclamar. Buscar a alguien más que nos ayude y en  mejor caso hacernos cargo nosotros mismos de nuestras propias necesidades.

Pero los niños no hacen eso, los niños reclaman a sus padres. Esten disponibles para ellos o no.

Porque su amor, como decíamos es INCONDICIONAL. Y cuando el progenitor no responde el niño no piensa que el error es del adulto, no piensa: “Papá tendría que hacerme caso, jugar más conmigo y quererme más, pero no puede, no quiere o no sabe hacerlo, así que voy a pasar de papá e irme con mamá”.

No. El niño piensa. “Si papá no me hace caso, no juega conmigo y no me quiere es porque yo hago algo mal o soy malo”.

Y entonces, adapta su conducta a esa realidad: reclamando más al padre. Intentando agradarle para ser suficiente para él.

Además,  cuando en esta situación en que existe un vinculo emocional seguro con un progenitor y un vinculo de apego ansioso con el otro, se da la custodia compartida, es probable que los niños prefieran estar con aquel progenitor que saben que “no tienen asegurado” por si acaso se les vuelve a escapar.

Así es como funciona la psique infantil. Nada que ver con la de los adultos. O al menos así debería ser. Porque no olvidemos que los vínculos de apego que tenemos de pequeños, forman nuestros esquemas emocionales y de relación cuando somos adultos.

Si no tenemos un vinculo emocional seguro con al menos uno de los progenitores, de mayores estamos más predispuestos a desarrollar dependencias emocionales con nuestras parejas y hasta con nuestros propios hijos.

Por lo tanto, ¿Qué puede hacer Carla en su situación?

Mi propuesta es la siguiente:

  • Por un lado, aceptar las necesidades del niño. Escucha las emociones y pensamientos que te genera esta situación. Si surge el enfado es porque no aceptamos que nuestros hijos tengan esta necesidad. Porque nos parece injusto. Y puede que realmente lo sea. Pero no para tu hijo, pues recuerda que su mente funciona de diferente forma.

Y si me enfado con el niño porque reclama constantemente a su padre, me doy cuenta que desde ahí estoy enfocada en mis necesidades, no en las de ellos.

  • Validar las emociones del niño. Le explicamos que entendemos que esté triste o enfadado porque quiere ver a papá y no está ahí para él.
  • Ofrecemos visiones que aporten calma al niño. Vamos al calendario parental y hablamos de cuándo va a ver a su padre, le hacemos propuestas para que desconecte de la ansiedad que le provoca esa situación.
  • Si es necesario usamos la “técnica del andamiaje”. Tenéis un directo en IG donde os hablo de en qué consiste esta herramienta de acompañamiento emocional a los niños.

Si necesitas herramientas y recursos para acompañar a tus hijos en esta o en otras situaciones similares que se dan el proceso de separación, cuenta conmigo. Puedes reservar una sesión de valoración gratuita conmigo y te cuento cómo puedo ayudarte.

Un abrazo y gracias por leerme😊

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