MI HISTORIA PERSONAL COMO HIJA DE PADRES SEPARADOS

Hasta hoy, te he hablado mucho de mi experiencia como madre separada.

Pero nunca te he hablado del motivo que me impulsa también a hacer lo que hago y que da sentido a este Proyecto TRIBU Magnolia.  

De la razón por la cual para mi es tan importante proteger a los niños. De qué y cómo les puede afectar el proceso de separación, tanto a nivel cognitivo, pero sobre todo a nivel psicoemocional. 

Y qué podemos hacer los adultos para evitarles sufrimiento.

Este motivo no es ni más ni menos que mi propia experiencia también como hija de padres separados.

Una separación que hoy se llamaría (divorcio de alta conflictividad).

Después de más de un año de TRIBU Magnolia, creo que ya es hora de compartir esta experiencia personal que, sin duda, además de mi formación profesional, ha sido lo que pienso que más me ha otorgado las habilidades y competencias para sentirme capacitada y preparada para acompañar a otras madres e hijos en su proceso de separación.

Por supuesto, después de un gran proceso de aprendizaje y trabajo personal.

Comprenderéis por qué vivir esta experiencia me ha permitido conocer tan bien cómo se siente un niño que vive la conflictividad de la separación de sus padres y sobre todo, qué repercusiones a nivel psicológico y emocional puede tener para el niño en la adolescencia y en su vida adulta, vivir estas situaciones en la infancia.

Lo comprenderéis porque lo conoceréis de mi propia mano y es que, creo fervientemente en la idea de que, para dominar algo, antes hay que comprenderlo. Y para comprender algo, no hay mejor camino que haberlo vivido en tu propia piel.

La razón de compartir mi historia (algo que créeme me ha costado muchísimo) no es en vano, sino que tiene un sentido y un claro objetivo:  ayudarte a ti y a tu hijo.

A ti, que estas pasando por una separación conflictiva y te preocupa muchísimo no ser capaz de acompañar y ayudar a tus hijos y que salgan lastimados de esta situación.

Que nos sabes cómo puede afectar la forma de actuar de tu expareja a vuestras hijas y que sufres porque pueda suponerles algún tipo de trauma.

O quizá también fuiste una niña que sufrió la separación de sus padres y te ayude a comprender muchas cosas.

Todo empezó cuando yo tenia unos tres años. Justo la edad en que se activa la  memoria y comenzamos a tener recuerdos sólidos.

¿Y cuáles son esos recuerdos? Pues básicamente pocos, recuerdo vagamente a mi padre.

Recuerdo discusiones telefónicas entre ellos. Tengo algunas pocas imágenes grabadas y distorsionadas de mi madre pidiéndome que me pusiera al teléfono y luego arrebatándomelo de las manos, porque vete a saber lo que diría…

Recuerdo dormir con mi madre y recuerdo oírle decir que no se me llevarían o algo así.

También recuerdo que mi padre me venía a buscar algunas veces y me dejaba en casa de su hermana, que también tenia una hija (mi prima) y que esa niña tenía un montón de juguetes. Tengo la imagen también vaga de esa habitación.

Recuerdo algo de lo que me dijo mi madre sobre la separación:

“Se ha ido, no te quiere, no le importas”.

“Ha renunciado a ti por quedarse el coche”.

“Es una mala persona “… y demás insultos y desprecios que ahora no vienen al caso.

Y nada más.

Él se fue y nunca más volvió. Abandonó a su hija.

Fin de la historia.

Y ahora dirás…pues vaya m**** de historia. Y tienes razón, la verdad es que no  guardo mucha cantidad de recuerdos en mi memoria sobre la separación de mis padres.

No sé si porque pasaron a formar parte de mi inconsciente o es que mi mente infantil borró todo aquello que no era capaz de sostener.

Pero fueron suficientes unas pocas vivencias para provocar en mi una gran herida emocional.  

Como ves, no recuerdo muy bien qué hicieron mis padres y recuerdo más bien pocas cosas de las que me dijeron.

Pero lo que sí recuerdo y lo que sí he llevado toda la vida conmigo y que ahora sé con certeza que me moldeó, fue todo lo que me hicieron sentir.

Y eso es lo que precisamente quería transmitirte a través de mi historia.

Recuerdo como si fuera hoy la proyección del miedo en mi madre. Cómo dormía conmigo agarrándome como si me fueran a secuestrar.

Recuerdo las descargas de rabia y odio hacia mi padre, en mí.

Recuerdo esa sensación de abandono y de no ser suficiente, que me ha acompañado toda mi vida.

Una herida de culpa y no merecimiento, que construyó todo mi mundo emocional.  

Fruto de un padre que no supo cómo hacer de padre y de una madre, que no supo cómo acompañar ni compensar ese abandono.

Hoy soy consciente que no pudieron ni supieron hacerlo mejor. Ellos también hicieron lo que pudieron con los recursos que tenían.

Heredados también de sus propios padres y de su propia experiencia vital.

Tampoco sabían que podían buscar ayuda. Sus creencias no se lo permitían.

Era el inicio de los años 80 y la ley del divorcio se acababa de aprobar.

Y es por ello que no les culpo y, a día de hoy, puedo decir que les he perdonado, liberándome así de esa carga.

No fue hasta mi separación que me di cuenta de todo esto. Mi separación fue ese catalizador que necesitamos todos para hacer el auténtico trabajo personal.

Ese que realmente te cambia la estructura.

El que pone todos tus cimientos boca abajo. El que te remueve de tal forma, poniendo tus valores en una centrifugadora y lo que antes estaba arriba ahora esta abajo o incluso ya ha desaparecido.

Hoy sé quien soy y sé qué hago aquí. Me siento y me creo valiosa, merecedora de amor. Ahora soy suficiente. Y soy capaz de ser una buena persona, de cuidar de mí y de los míos, de abrazar mi soledad y de esforzarme para ser la mejor madre que puedo ser para mis hijos. De expresar el amor de una forma sana e incluso soy capaz de ayudar a los demás. 

Mi trabajo personal me ha permitido descubrir mi propósito. Mi historia de vida me llevó a no saber relacionarme y la separación me obligó de algún modo a hacer el trabajo personal. Cuando estaba ya saturada de sufrimiento.

Una herida que me llevó a tener una infancia solitaria. A no ser capaz de relacionarme de una forma sana con las personas. A tener una adolescencia caótica y a encadenar relaciones tóxicas y de dependencia emocional desde los 18 años, hasta mi separación. Auto engañándome a mí, misma. Devorada por el miedo a volver a quedarme sola de nuevo.

Hoy sé que necesitaba todo lo que he vivido para llegar aquí. Sin algo de todo esto, hubiera llegado a otra parte. No sé dónde, pero no aquí.

Y es que sólo se puede unir los puntos de tu propio dibujo final, cuando miras hacia atrás. No hay otra forma de hacerlo.

Espero que contar mi historia, exponerme de esta forma, no sea estéril. Quizá te ayude a entender también tu propia historia. O tal vez te inspire para aprender a acompañar a tus hijos.

Mi propuesta (y no consejo) es que enfoques toda tu energía en ello. Ellos son el futuro. Son las semillas que un día construirán la sociedad.

La separación es un gran momento para educarles. Es nuestra responsabilidad de hacer de ellos seres dichosos.

Muchas gracias por leerme y por seguir aquí.

4 respuestas a «MI HISTORIA PERSONAL COMO HIJA DE PADRES SEPARADOS»

  1. Marta ,
    Me he quedado sin palabras en un mar de lágrimas. Eres una mujer maravillosa y estoy segurisima de que una gran madre . Dices en el escrito que crees ser una persona valiosa , no lo dudes en ningún momento y no debes sólo creerlo es que lo eres .
    A mi me has ayudado muchísimo . Estoy muy agradecida de haber dado contigo , siempre te he dicho que tus palabras me abrieron los ojos , me habian hecho creer que mi forma de entender lo que es una relacion de pareja eran relaciones que solo existen en las películas , que no existia de verdad , que yo era demasiado romántica , que no vivia la realidad pero la verdad es que no estava con la persona correcta.
    Grácias grácias grácias y mil grácias por tu ayuda , por tus palabras de consuelo, de apoyo , de ánimo.
    Cuando la pándemia haya pasado me encantaría conocerte en persona y poder abrazarte.
    Eres muy especial Marta

  2. Gràcies per explicar la teva historia, sabem que recordar el passat a vegades fa mal però també ens fan adonar del futur que volen i pel que hem de lluitar. Felicitats pel bloc i per la web.

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