EN ESTA HISTORIA, NO TODAS PARTIMOS DESDE EL MISMO PUNTO DE SALIDA

Si hay algo que he aprendido en estos 4 años, ha sido que, en esto de la separación no todas partimos del mismo punto de salida.

Y no, no me refiero a si has sido tú quien ha decidido separarse o bien has llegado a esta situación en contra de tu voluntad: pensar que el que es dejado sufre más que el que deja es un error.

No sabemos las circunstancias en que tiene lugar cada separación ni qué condiciones existen. Como tampoco sabemos cuál es el trasfondo familiar, social y económico que rodea cada situación.

Creer que el que deja es el culpable o que saldrá menos damnificado es un juicio demasiado arriesgado y cínico que a menudo parte de esa tendencia perniciosa arraigada en esa sociedad de cuidar y mirar sólo a quien consideramos la víctima.

Ahora bien, una cosa son los hechos y la otra las circunstancias que, bajo mi punto de vista, ralentizan y/o pueden dificultar que las familias transcendamos este proceso.

  • ESTAR SIN TRABAJO O NO TENER INDEPENDENCIA ECONÓMICA. Sí ya sé que poner lo material como primera clave puede parecer frívolo. Y tampoco significa que si estás en paro o dependes económicamente de tu ex o de familiares no te puedas separar. Pero seamos realistas. En estas circunstancias la situación se complica.

De repente tenemos que hacer frente a una serie de gastos que antes compartíamos, tal vez necesitamos alquilar un piso o hacernos cargo del alquiler a solas, etc.

Disponer de esta solvencia económica es necesario para poder separarnos. Pues si continuamos dependiendo de nuestro ex va a ser muy complicado reconstruir nuestra vida en todos los sentidos.

Y sé que cuando te separas y estás sumida en el caos, es difícil ver las opciones reales que tienes para salir de esta situación. Pero se hace necesario hacerlo.

Y quizá tendrás que pasar un periodo en la supervivencia absoluta, pedir dinero a tus padres si los tienes, a algún amigo o al banco. En estos momentos cualquier opción es válida para salir de la zona de peligro.

Seguido, se trata de buscar la forma de recomponerse, hasta que encuentres un trabajo o puedas cambiar a otro que te permita vivir tranquila, fuera de la zona de supervivencia.

Nada es tan terrible, pues cuando tienes un para qué, el cómo es lo de menos.

  • DISPONER DE UNA RED DE APOYO. He hablado de esta necesidad en muchas ocasiones. La separación cambia cuando tienes con quien hablar, con quien apoyarte y ya no hablemos si además dispones de una guía que te ayude a identificar cuál puede ser para ti el mejor camino.

 La soledad es un gran obstáculo en esto de la separación.

 Pero es algo que se da a menudo. Quizá porque cuando estábamos en pareja nos habíamos aislado. O quizá porque aquellos con quienes creías que podías contar han mirado hacia el otro lado, como si este marrón en el que estas metida no fuera con ellos.

O tal vez estas rodeada de gente, pero no comprenden la envergadura del hundimiento y están a años luz de poder ser el apoyo que en estos momentos necesitas. No porque no quieran, sino porque no saben.

Si estas en esta última situación. Si te has separado y te sientes sola. Si quieres hacerlo, pero te aterra la idea de no disponer de esta red, busca la forma de hacerlo.

Aquí estamos creando una tribu de apoyo muy chula. Un lugar libre de juicios y críticas. Donde nos escuchamos, nos validamos y comprendemos, puesto que todas hemos pasado por algo similar.

Puede que estas dos claves te parezcan pocas. Y tal vez estés pensando que el hecho que tu ex te fuera infiel esta siendo una circunstancia muy difícil de transcender. 

Y te entiendo. Y sé que una infidelidad parece algo muy dificil de encajar y supone un gran obstáculo. 

Pero date cuenta de algo: esta circunstancia no es asunto tuyo. 

Aunque pueda parecer que sí, no lo es. Porque lo que hacen los demás no es asunto nuestro. Lo que es nuestro asunto es preocuparnos de qué hacemos con lo que nos hacen los demás. 

Pero eso no debería hacer que nosotros cargásemos con los actos del otro. 

No tener independencia económica o no disponer de una red de apoyo, forma parte de mis asuntos y, por tanto, es algo de lo que me puedo ocupar. 

Aprender a discernir entre lo que son nuestros asuntos, los asuntos del otro y los asuntos de la vida y hacernos cargo solamente de lo que es nuestro, nos ayuda a afrontar las adversidades con mayor capacidad y consciencia. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *