DESPUÉS DE SEPARARME HE INICIADO UNA NUEVA RELACIÓN ¿CÓMO SABER SI ES UNA RELACIÓN SANA?

Y es que después de la separación, una no sabe a menudo si está preparada o no para tener una nueva relación, si volveremos a repetir la misma historia, cómo encajaremos a los niños en la ecuación,  por no hablar si nuestra nueva pareja también tiene hijos…

Por diferentes motivos es un tema que también inquieta y que, cuando un día aparece alguien, nos preguntamos si es el momento, si es la persona adecuada y sobre todo nos preguntamos si no volveremos a repetir los mismos patrones que nos llevaron a separarnos del padre/madre de nuestros hijos.

Después de reflexionarlo he elaborado unas conclusiones en forma de 7 claves que BAJO MI PUNTO DE VISTA nos pueden indicar que efectivamente estamos en una relación sana y que podemos construir un proyecto de vida con esa persona. Sirvan también estas claves para aquellas personas que están dudando en separarse y no tienen claro si hacerlo o no.

Como la base de la estructura de familia que hemos construido es la relación de pareja, tomar consciencia si esta funciona o no, nos puede ayudar a decidir si nuestro camino es la separación.

En el artículo de esta semana comparto contigo estas claves. Puedes leerlo en mi BLOG accediendo desde mi página web: www.tribumagnolia.com.

Espero que te resulte útil

CLAVE 1:

¿Qué estoy aportando yo a esta relación? En vez de enfocarme sólo en lo que me puede aportar a mí esta persona, que es lo que solemos hacer a menudo.

Pues si yo comienzo a relacionarme desde la necesidad o dicho de otra forma, esperando que esa persona cubra mis necesidades, mis carencias, esperando que me aporte sin pararme a reflexionar qué puedo aportar yo. Y ahí puede valer también preguntarnos: ¿Me estoy haciendo cargo de cubrir todas mis necesidades? O estoy esperando a encontrar a alguien para que me las cubra: y ahí no me refiero sólo a mis necesidades emocionales: de reconocimiento, de valoración, de validación emocional…si no también a las necesidades más básicas de autocuidado ¿Estoy cuidando de mí misma o espero que llegue alguien para cuidarme? ¿Soy independiente emocional y económicamente? Ese puede ser un buen punto de partida.

Bajo mi opinión existe una gran diferencia entre hacer todo lo posible para que el otro esté bien para facilitarle la vida y que pueda autorrealizarse por ejemplo o directamente ser el responsable de cubrir las necesidades del otro. En la primera situación, me relaciono desde la abundancia. En la segunda desde la carencia y, de esta forma, la relación jamás funcionara puesto que vamos a generar expectativas y en cuanto el otro deje de cubrir nuestras necesidades, porque no puedo o no quiere, vamos a pasarlo mal.

CLAVE 2:

¿Estamos teniendo en cuenta la trayectoria del uno y del otro?

Saber y ser conscientes de dónde venimos cada uno de nosotros nos puede ayudar a la hora de relacionarnos mejor.

Imagínate que la relación con tu ex no es del todo buena. O es una relación buena y de vez en cuando tenéis alguna diferencia. Que tu nueva pareja te apoye en ese sentido sin poner palos en las ruedas, simplemente escuchando y sosteniendo será necesario para que la relación sea sostenible y, sobre todo, sea una relación fácil. Al mismo tiempo tú también tienes en cuenta su propia historia. Mirarnos teniendo en cuenta la propia historia del otro, las experiencias y las propias heridas del pasado para mi es necesario para poder comenzar a construir juntos. ¡Y ojo! Aquí no confundamos el tener en cuenta las heridas del otro, con que estas sirvan de justificante de conductas hirientes hacia el otro y hacia uno mismo.

Todos tenemos un niño o niña interior herido, es cierto. Pero ya no somos niños. Somos adultos que necesitan responsabilizarse de esas heridas y hacer lo posible para sanarlas.

CLAVE 3:

¿Cuándo no estáis de acuerdo en algo discutís o soléis ir a buscar soluciones?

Para mí una relación sana es una relación fácil, eso no quiere decir que de vez en cuando no choquemos, pero somos capaces de aportar soluciones rápidamente. Y esas soluciones tienen que estar alineadas con las necesidades de cada uno de nosotros. Ahí toca jugar al juego de ceder y poner límites. Puesto que si siempre soy la que cedo o bien siempre intento imponer mi criterio por encima del otro se generará un desequilibrio que ira provocando la degradación de la relación. No es fácil. Aprender a comunicarnos y relacionarnos desde la empatia y la asertividad requiere de mucha práctica y esfuerzo. Pero pienso que no es lo mismo querer hacerlo bien y no saber por falta de práctica que no tener ningún interés en hacerlo bien y simplemente limitarnos a imponer nuestra opinión o necesidades. Es una cuestión de actitud. Hoy en día hay muchos canales y formaciones para aprender a relacionarse de forma asertiva y aprender a utilizar la comunicación no violenta. Te animo a invertir en estas formaciones o estudiar sobre ello, pues es una competencia que se eleva a todas las áreas de nuestra vida: hijos, trabajo, amistades…y que nos puede ahorrar muchísimos conflictos en nuestras relaciones.

CLAVE 4:

¿Conectáis desde el sentido del humor?

Reírse juntos para mi es clave en una relación. El sentido del humor, sea del tipo que sea, forma parte de vuestra cotidianeidad. Los momentos de distensión, de risa, de conexión profunda con el otro donde casi no tenemos que poner palabras, alimentan una relación sobremanera.

Eso no quiere decir que debamos estar todo el día de cachondeo y que no tengamos conflictos de vez en cuando. Pero aquí también cabe discernir entre una relación donde reinan los conflictos y de vez en cuando estamos bien, tranquilos y felices o una relación donde la tónica habitual es el sosiego, la calma y la alegría y tenemos encontronazos puntuales. Algo que parece tan obvio a primera vista, me he dado cuenta que es algo de lo que muy frecuentemente no somos conscientes.

Damos nuestro estilo relacional por sentado. Damos por válidas situaciones que no lo son, simplemente porque es lo habitual, hemos normalizado el conflicto como un mecanismo de defensa, hemos normalizado el que en una relación no haya risas y que el sentido del humor sea algo puramente ocasional.

La falta o la carencia de sentido del humor para mí es una señal de alarma clara de que nuestra relación no es sana.

CLAVE 5:

¿Nos hemos faltado al respeto alguna vez?

Esto también puede parecer obvio, pero he conocido más de una situación en que este tipo de conductas estaban normalizadas dentro de la relación. Insultos, gritos, amenaza, humillaciones, desprecios, faltas de respeto en general. Que a menudo justificamos con el “Ha tenido un mal día”, “Está pasando por un mal momento porque se ha quedado sin trabajo o porque está enfermo”. Si practicamos o toleramos este tipo de comportamientos es señal que necesitamos hacer un trabajo interior de sanación para aprender a relacionarnos con los demás y en pareja.

Las faltas de respeto hacen estragos en una relación y la deterioran hasta volverla insostenible.

No normalicemos las faltas de respeto.

CLAVE 6:

Tenemos proyectos individuales que llevamos a cabo y nos sentimos apoyados por nuestra ex pareja en ellos. Al mismo tiempo tenemos un proyecto en común y formamos un equipo para sacarlo adelante juntos.

Y aquí de nuevo se trata de tener en cuenta las necesidades de cada uno, así como la propia autorrealización personal y/o profesional. Bajo mi punto de vista en una relación de pareja sana es necesario que cada uno de nosotros tengamos nuestro espacio para autorrealizarnos sea haciendo lo que nos gusta como forma de ocio, en nuestro trabajo o estudios. Y que a la vez sentir que nuestra pareja nos apoya, “nos facilita las cosas” para que podamos llegar a nuestros propios objetivos.  A veces necesitaremos motivación, otra sostén y contención emocional en nuestros fracasos y otras simplemente celebrar nuestros logros con el o ella.

A la vez si cada uno de nosotros se enfoca en su proyecto y sus intereses, poco a poco nos iremos distanciando.

Necesitamos construir juntos, necesitamos tener un proyecto de vida en cualquiera de sus múltiples formas que nos permita hacer equipo y sentir que estamos sumando valor a nuestra relación de pareja.

En definitiva se trata de llegar a este punto habiendo podido aprovechar nuestro proceso de separación para aprender de nuestros errores, tomar consciencia de lo que hemos hecho bien y de lo que podemos mejorar. Que también sirva para reescribir nuestra escala de valores si es necesario, reenfocar nuestra vida y definir nuestros “innegociables”.

Como te he explicado al comienzo de este artículo que esta claves, elaboradas bajo mi punto de vista, a partir de mi propia experiencia a nivel persona como del acompañamiento a otras personas, te sirva para tomar consciencia si la relación que tienes es efectivamente la relación que quieres.

Gracias por leerme:)

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