APRENDIZAJE Y EMOCIONES: “Un niño triste o enfadado es un niño que aprende peor”.

EL DUELO POR SEPARACIÓN EN LOS NIÑOS

Gracias a la neurociencia, hoy sabemos que un niño comienza a aprender desde el nacimiento. Aprende en los primeros años de su vida a través de unos mecanismos básicos: la imitación, la atención compartida y la empatía.

Nosotras las madres y padres, a través de nuestro lenguaje,  pero sobretodo a través de nuestra conducta, moldeamos y cambiamos la estructura física y química del cerebro del niño de una forma casi definitiva y, por tanto, en su pensamiento y en su futuro comportamiento.

Y lo que también sabemos hoy es que la energía de ese aprendizaje reside principalmente en la parte emocional de nuestro cerebro. Dicho en otras palabras: Para poder aprender y asimiliar de una forma efectiva, nuestro cerebro necesita “sentirse bien”.

Para aprender necesitamos enfocar nuestra atención en los aprendizajes. Cuando estamos sumidos en un duelo por el proceso de separación (los niños también) nuestros pensamientos estan enfocados en todos esos cambios que estan aconteciendo o que acontecerán en nuestra vida, secuestrados por la emoción del miedo y por la incertidumbre y, en estas condiciones, nuestro cerebro no esta por la labor de aprender ni de asimilar nada de nada.

Aun así, es importante destacar que, aun sea cierto que los niños también NECESITAN transitar y procesar el duelo para adaptarse y aceptar la separación de sus padres, nosotros podemos acompañarles para que esos efectos a nivel cerebral sean solamente a corto o medio plazo y no dejen secuelas psicológicas a los  niños que les lleven a la desmotivación total y, en consecuencia al fracaso escolar.

Es decir: no podemos negar la evidencia científica que la separación afecta y altera a los niños emocional y cognitivamente y por tanto a su aprendizaje, pero sí que se hace necesario tener en cuenta qué podemos hacer los padres y madres para que estos efectos y consecuencias sean transitorias y no repercutan en su desarrollo a todos los niveles y a largo plazo.

Entonces y sabiendo esto ¿Qué puedo  hacer yo como madre para ayudar y acompañar a mis hijos en el proceso de separación para que este no tenga unos efectos devastadores sobre ellos?

  • 1- CUIDAR MI ENERGÍA: Pues sí, aunque parezca extraño, el primer paso para poder realizar un buen acompañamiento a mi hijo es cuidar de mi energía como madre. Porque sin energía no hay trabajo en la gestión emocional que valga.

Y la energía me la da o me la quita:  el descanso, la alimentación, la actividad física y el deporte, mi situación económica, el trabajo y las personas con quienes me relaciono y cómo me relaciono, incluida yo misma.

  • 2- TRABAJAR EN MIS EMOCIONES: Formándome, aprendiendo la técnica de gestión emocional que a mí me sea más útil y practicando TODOS los días. Del mismo modo que cuido todos los días de mi higiene física, lo hago también de mi higiene mental.
  • 3- RESOLVER LOS CONFLICTOS CON MI EX PAREJA: tengamos en cuenta que los conflictos entre los progenitores durante y después del proceso de separación es el factor que más afecta y altera a los niños. Y resolver los  conflictos no siempre significa estar de acuerdo. Se puede trabajar la resolución de conflictos de forma unilateral y sin la intervención del otro.

Y ahora sí:

  • 4- VALIDAR LAS EMOCIONES DE MI HIJO: cualquier expresión y conducta deber ser validada por nosotras. Es el primer paso para que pueda sentirse acompañado de verdad.
  • 5- CONOCER Y SATISFACER LAS NECESIDADES DE MIS HIJOS: para ello necesitamos ser conocedores de las características según el nivel evolutivo en el que se encuentra. Teniendo en cuenta la personalidad del niño, las herramientas que él o ella tiene de gestión emocional (recordamos que aprenden por imitación) y también el entorno en el que se desarrolla. Esto es: las circunstancias del proceso de separación, factores que repercuten a nivel emocional, social, estructural, económico, etc…
  • 6- TENER UNOS BUENOS CANALES DE COMUNICACIÓN Y COORDINACIÓN CON LA ESCUELA Y LA FAMILIA EXTENSA DONDE EL NIÑO TENGA INTERACCIÓN. Para estar alerta y detectar sus necesidades, haciendo una buen trabajo de atención e intervención precoz.

Por lo tanto, tomemos consciencia que siempre, SIEMPRE,  somos nosotros (las madres y padres) los responsables de que nuestros hijos vivan la separación de una forma u otra y que, por tanto, está en nuestras manos impedir o provocar que este cambio en sus vidas, tenga o no efectos adversos e irreversibles en su proceso de aprendizaje y desarrollo.

¿POR QUÉ MI HIJA NO ME CUENTA NADA Y EVITA HABLAR DE LO QUE HACE CUANDO ESTÁ CON SU PADRE Y SU NUEVA PAREJA?

Llega tu hija de pasar el fin de semana con su padre. La notas un poco seria, y no te recibe con ese abrazo intenso de reencuentro que tú estabas esperando.

Intentas disimular, pero te resulta complicado ocultar la decepción que sientes.

Y entonces preguntas: ¿Qué tal hija? ¿Cómo ha ido el fin de semana? ¿Qué has hecho?

Ella contesta seca y con una evasiva: “Bien, nada”, “No lo sé” “No me acuerdo” y cambia de tema: “¿Qué hay para merendar?”

Fin de la conversación.

Y esta es la situación que se repite en ocasiones cuando nos reencontramos con nuestras hijas e hijos después de pasar uno, dos días, o una semana sin verles.

Primero nos preguntamos por qué hace eso y, segundo, conectamos enseguida con nuestro discurso interior:

“No tiene ganas de estar conmigo, se lo pasa mejor allí”, “Seguro que han estado con la novia y no me lo quiere explicar”, etc…

Y es que hay diferentes motivos por los cuales nuestros hijos e hijas, en ocasiones, prefieren no explicar nada o más bien poco de lo que viven cuando están con el otro progenitor.

En este artículo te explico dos de los motivos más habituales:

1- LO QUE EL NIÑO VIVE CON EL OTRO PROGENITOR FORMA PARTE DE SU INTIMIDAD EMOCIONAL:

Debemos tener en cuenta que cuando nos separamos, madres y padres continuamos con nuestras vidas por separado y, en esa nueva vida, integramos a nuestros hijos e hijas el tiempo que están con nosotros. Pero con los niños esto no es así, los niños empiezan una nueva vida dividida en dos:

Dos casas diferentes con habitaciones y objetos diferentes, rutinas y hábitos diferentes en cada casa, actividades diferentes y relaciones con diferentes personas.

El proceso de adaptación que necesita hacer un niño es considerable. Todo ello conlleva para los niños un esfuerzo a nivel cognitivo y emocional que, a veces, para algunos pequeños resulta complejo: dependerá de su capacidad de adaptación pero sobre todo del vínculo de apego y de relación que tienen con cada uno, así como de las condiciones que existan en cada hogar, calidad de las relaciones, etc…

Por lo que cuando están en una casa lo que hacen los niños es “adaptarse” a lo que hay allí. Sea esto de su agrado o no. Puesto que la función adaptativa forma parte de nuestra condición humana.

Que no nos quiera contar nada no tiene por qué significar que no estén bien en el otro hogar. Tal vez simplemente no tienen esa necesidad puesto que creen que forma parte de su “otra vida” con el otro progenitor.

Si yo le pregunto a mi hija qué ha hecho o con quien ha estado, de alguna forma estoy invadiendo su espacio emocional a la vez que dificultando la adaptación que le toca hacer ahora que ya está con nosotras en su “vida con mamá”.

Por explicarlo de una forma sencilla: “su cerebro le pide desconectar de ese lugar para conectar con este otro”.

Aquí no me voy a extender de forma explícita sobre qué podemos hacer padres y madres para ayudar a nuestros hijos en este proceso de adaptación porque no es exactamente el tema que nos ocupa, aunque podrás intuir algunas cosas a partir de la información que voy a compartir. Pero sí que es necesario tener esta realidad en cuenta a la hora de comprender que esta sea una de las posibles causas de por qué al niño no le apetece explicar nada de lo que hace en la otra casa.

En esta situación es necesario respetar la no necesidad de nuestra hija de explicar nada. Por lo tanto, lo mejor, en vez de preguntar, es validar su emoción.

Hacerle saber que estamos ahí por si quiere o necesita explicarnos algo.

Y algo muy muy importante: no juzgar nunca. No juzgar su decisión de no contar nada.

Y, en el caso, que nos cuente algo no hacer ningún tipo de juicio o valoración sobre lo que nos ha contado tipo:

“¿Y os habéis pasado todo el fin de semana en casa, no habéis salido al parque ni nada?”

“Habíamos quedado que no te pasarías todo el fin de semana jugando a los videojuegos”

Tengamos en cuenta que cuando juzgamos, criticamos o simplemente damos nuestra opinión desfavorable sobre algo que han hecho en su “otra vida”, por un lado, estamos fomentando que deje de explicarnos nada si es que lo ha hecho.

Y, por el otro, lado no estoy facilitando que se abra a mí, permitiendo que se comunique conmigo si en algún momento tiene esa necesidad real porque quiere compartir algo con nosotras que le ha sucedido.

2- SABEN QUE NO ACEPTAMOS LA SEPARACIÓN O QUE NUESTRO EX TENGA UNA NUEVA PAREJA:

En el Programa de Acompañamiento a la Separación son muchas las ocasiones en que las mamis me explican que sus hijos se niegan a hablar sobre lo que hacen cuando están con el otro progenitor.

Entre las diferentes situaciones de estas madres suele coincidir que están en ese punto del proceso en que (de alguna forma) todavía no han llegado a la aceptación de la ruptura o no han aceptado la existencia e incorporación de la nueva pareja en la vida de sus hijos e hijas.

 

Y ellas explican: “Yo no les digo nada”, “Siempre les animo para que vayan con su padre y les explico que allí estarán bien”, etc..

 

Pero debemos tener en cuenta que, los niños, lo captan absolutamente todo.

Pues de la misma forma que nosotras somos capaces de sentir que les pasa algo, que algo que no anda bien, gracias a ese mismo vínculo emocional madre-hijo que nos une, ellos también perciben y sienten nuestro malestar emocional.

 

Ese vínculo es bidireccional y por mucho que les digamos o les queramos transmitir que estamos bien, proyectamos a nuestros hijos de forma inconsciente.

 

Y claro una no puede dejar de sentir lo que siente de la noche a la mañana.

No podemos pretender aceptar todo lo que nos está pasando como por arte de magia. No. Porque necesitamos cada parte del proceso para poder llegar a la aceptación. Y eso significa transitar cada una de las emociones del duelo, entendiendo qué nos pasa y haciendo, a la vez, un trabajo de gestión y comprensión de nuestras emociones, pensamientos y creencias.

 

Pues esta es la única forma de llegar a la aceptación del proceso, habiendo aprendido algo de todo ello.

 

Por lo tanto, mi propuesta es la siguiente: aceptemos que todavía no hemos aceptado.

Aceptemos que nuestros hijos estarán bien y podrán expresar lo que sienten y compartir sus vivencias con nosotras cuando nosotras hayamos aceptado la situación.

Mientras, validamos todas las emociones. Las de nuestros hijos y también las nuestras. Es válido estar triste o enfadada, como también lo es expresar lo que siento o no querer o necesitar hacerlo.

 

Acompañar emocionalmente a nuestros hijos en estas situaciones implica por un lado aceptar lo que nos sucede en nuestro mundo emocional, a la vez que somos ese MODELO de superación, a través del trabajo que hacemos para gestionar, comprender, aprender hasta llegar a la aceptación.

 

Podemos crear esa intimidad emocional con nuestros hijos, hablando de nuestras propias emociones y explicándoles qué estamos haciendo para estar poder estar mejor.

Pues si yo como madre quiero que mi hija tenga confianza conmigo para explicarme lo que le sucede cuando necesite hacerlo. Yo tendré que ser antes ese modelo donde ella pueda reflejarse.

Se trata simplemente de ser y actuar de la forma que me gustaría que fueran y actuaran mis hijos.

 

Si necesitas apoyo y orientación para acompañar a tus hijos en esta u otras muchas situaciones que se dan durante el proceso de separación, puedes reservar una sesión de valoración conmigo  (gratuita y sin compromiso) y te explico cómo puedo ayudaros.

MI HISTORIA PERSONAL COMO HIJA DE PADRES SEPARADOS

Hasta hoy, te he hablado mucho de mi experiencia como madre separada.

Pero nunca te he hablado del motivo que me impulsa también a hacer lo que hago y que da sentido a este Proyecto TRIBU Magnolia.  

De la razón por la cual para mi es tan importante proteger a los niños. De qué y cómo les puede afectar el proceso de separación, tanto a nivel cognitivo, pero sobre todo a nivel psicoemocional. 

Y qué podemos hacer los adultos para evitarles sufrimiento.

Este motivo no es ni más ni menos que mi propia experiencia también como hija de padres separados.

Una separación que hoy se llamaría (divorcio de alta conflictividad).

Después de más de un año de TRIBU Magnolia, creo que ya es hora de compartir esta experiencia personal que, sin duda, además de mi formación profesional, ha sido lo que pienso que más me ha otorgado las habilidades y competencias para sentirme capacitada y preparada para acompañar a otras madres e hijos en su proceso de separación.

Por supuesto, después de un gran proceso de aprendizaje y trabajo personal.

Comprenderéis por qué vivir esta experiencia me ha permitido conocer tan bien cómo se siente un niño que vive la conflictividad de la separación de sus padres y sobre todo, qué repercusiones a nivel psicológico y emocional puede tener para el niño en la adolescencia y en su vida adulta, vivir estas situaciones en la infancia.

Lo comprenderéis porque lo conoceréis de mi propia mano y es que, creo fervientemente en la idea de que, para dominar algo, antes hay que comprenderlo. Y para comprender algo, no hay mejor camino que haberlo vivido en tu propia piel.

La razón de compartir mi historia (algo que créeme me ha costado muchísimo) no es en vano, sino que tiene un sentido y un claro objetivo:  ayudarte a ti y a tu hijo.

A ti, que estas pasando por una separación conflictiva y te preocupa muchísimo no ser capaz de acompañar y ayudar a tus hijos y que salgan lastimados de esta situación.

Que nos sabes cómo puede afectar la forma de actuar de tu expareja a vuestras hijas y que sufres porque pueda suponerles algún tipo de trauma.

O quizá también fuiste una niña que sufrió la separación de sus padres y te ayude a comprender muchas cosas.

Todo empezó cuando yo tenia unos tres años. Justo la edad en que se activa la  memoria y comenzamos a tener recuerdos sólidos.

¿Y cuáles son esos recuerdos? Pues básicamente pocos, recuerdo vagamente a mi padre.

Recuerdo discusiones telefónicas entre ellos. Tengo algunas pocas imágenes grabadas y distorsionadas de mi madre pidiéndome que me pusiera al teléfono y luego arrebatándomelo de las manos, porque vete a saber lo que diría…

Recuerdo dormir con mi madre y recuerdo oírle decir que no se me llevarían o algo así.

También recuerdo que mi padre me venía a buscar algunas veces y me dejaba en casa de su hermana, que también tenia una hija (mi prima) y que esa niña tenía un montón de juguetes. Tengo la imagen también vaga de esa habitación.

Recuerdo algo de lo que me dijo mi madre sobre la separación:

“Se ha ido, no te quiere, no le importas”.

“Ha renunciado a ti por quedarse el coche”.

“Es una mala persona “… y demás insultos y desprecios que ahora no vienen al caso.

Y nada más.

Él se fue y nunca más volvió. Abandonó a su hija.

Fin de la historia.

Y ahora dirás…pues vaya m**** de historia. Y tienes razón, la verdad es que no  guardo mucha cantidad de recuerdos en mi memoria sobre la separación de mis padres.

No sé si porque pasaron a formar parte de mi inconsciente o es que mi mente infantil borró todo aquello que no era capaz de sostener.

Pero fueron suficientes unas pocas vivencias para provocar en mi una gran herida emocional.  

Como ves, no recuerdo muy bien qué hicieron mis padres y recuerdo más bien pocas cosas de las que me dijeron.

Pero lo que sí recuerdo y lo que sí he llevado toda la vida conmigo y que ahora sé con certeza que me moldeó, fue todo lo que me hicieron sentir.

Y eso es lo que precisamente quería transmitirte a través de mi historia.

Recuerdo como si fuera hoy la proyección del miedo en mi madre. Cómo dormía conmigo agarrándome como si me fueran a secuestrar.

Recuerdo las descargas de rabia y odio hacia mi padre, en mí.

Recuerdo esa sensación de abandono y de no ser suficiente, que me ha acompañado toda mi vida.

Una herida de culpa y no merecimiento, que construyó todo mi mundo emocional.  

Fruto de un padre que no supo cómo hacer de padre y de una madre, que no supo cómo acompañar ni compensar ese abandono.

Hoy soy consciente que no pudieron ni supieron hacerlo mejor. Ellos también hicieron lo que pudieron con los recursos que tenían.

Heredados también de sus propios padres y de su propia experiencia vital.

Tampoco sabían que podían buscar ayuda. Sus creencias no se lo permitían.

Era el inicio de los años 80 y la ley del divorcio se acababa de aprobar.

Y es por ello que no les culpo y, a día de hoy, puedo decir que les he perdonado, liberándome así de esa carga.

No fue hasta mi separación que me di cuenta de todo esto. Mi separación fue ese catalizador que necesitamos todos para hacer el auténtico trabajo personal.

Ese que realmente te cambia la estructura.

El que pone todos tus cimientos boca abajo. El que te remueve de tal forma, poniendo tus valores en una centrifugadora y lo que antes estaba arriba ahora esta abajo o incluso ya ha desaparecido.

Hoy sé quien soy y sé qué hago aquí. Me siento y me creo valiosa, merecedora de amor. Ahora soy suficiente. Y soy capaz de ser una buena persona, de cuidar de mí y de los míos, de abrazar mi soledad y de esforzarme para ser la mejor madre que puedo ser para mis hijos. De expresar el amor de una forma sana e incluso soy capaz de ayudar a los demás. 

Mi trabajo personal me ha permitido descubrir mi propósito. Mi historia de vida me llevó a no saber relacionarme y la separación me obligó de algún modo a hacer el trabajo personal. Cuando estaba ya saturada de sufrimiento.

Una herida que me llevó a tener una infancia solitaria. A no ser capaz de relacionarme de una forma sana con las personas. A tener una adolescencia caótica y a encadenar relaciones tóxicas y de dependencia emocional desde los 18 años, hasta mi separación. Auto engañándome a mí, misma. Devorada por el miedo a volver a quedarme sola de nuevo.

Hoy sé que necesitaba todo lo que he vivido para llegar aquí. Sin algo de todo esto, hubiera llegado a otra parte. No sé dónde, pero no aquí.

Y es que sólo se puede unir los puntos de tu propio dibujo final, cuando miras hacia atrás. No hay otra forma de hacerlo.

Espero que contar mi historia, exponerme de esta forma, no sea estéril. Quizá te ayude a entender también tu propia historia. O tal vez te inspire para aprender a acompañar a tus hijos.

Mi propuesta (y no consejo) es que enfoques toda tu energía en ello. Ellos son el futuro. Son las semillas que un día construirán la sociedad.

La separación es un gran momento para educarles. Es nuestra responsabilidad de hacer de ellos seres dichosos.

Muchas gracias por leerme y por seguir aquí.

FACTORES DE ALTO RIESGO QUE PUEDEN AFECTAR A LA SALUD PSICOEMOCIONAL DE LOS NIÑOS

Entre los profesionales que nos dedicamos a la atención psicomoecional de los niños, se ha planteado durante mucho tiempo si lo hijos de padres separados tenían mayor riesgo de presentar alteraciones psicoemocionales.

Actualmente, la mayoría de estudios en hijos de padres separados, concluyen que cualquier alternación o psicopatología en estos niños, podría haberse dado antes de la separación.

Por lo tanto, deducimos que estas alteraciones psicoemocionales no son consecuencia directa de la separación, sino de una serie de factores que les afectan y que tienen que ver más bien con la incapacidad de los progenitores de mantener una relación sana y equilibrada, tanto antes como después de la separación.

Estos factores representan una forma de privar a los niños de sus necesidades más básicas como la necesidad de disponer de relaciones afectivas de calidad, la necesidad de seguridad y pertenencia y la necesidad de vivir y desarrollarse en un contexto que le acoja y le sostenga.

Entre estos factores, encontramos:

  • LOS CONFLICTOS ENTRE LOS PROGENITORES: y aquí no nos referimos solamente a las discusiones, las peleas y los gritos. También al clima de tensión, frialdad y desconexión emocional entre los progenitores.
  • LOS DESACUERDOS Y DESAVENENCIAS: Mala comunicación, rechazo, desprecio, ironías, ridiculizaciones…
  • LA INCERTIDUMBRE: no saber qué va a pasar con sus vidas, les provoca inseguridad y miedo. Aumentando exponencialmente la probabilidad de desarrollar conductas de tipo regresivo o desafiante.

Otros estudios (Amato y Keih, 1991; Amati mLoomis y Booth 1995; Hetherington, 1999) afirman que los hijos de familias no separadas, pero donde se dan alguno o varios de estos factores, presentan más dificultades de adaptación, baja autoestima y conductas disfuncionales que los hijos de familias que viven separadas y donde no se da ninguno de estos factores.

Entonces ¿Qué podemos hacer los adultos para que la separación no afecte a los niños, de manera que pueda provocarles alteraciones psicoemocionales?

  • Trabajar en nuestras propias emociones y conductas.
  • Acompañarles emocionalmente y teniendo en cuenta su momento evolutivo. Observándoles y validando sus emociones. Dándoles presencia y trabajando en el vínculo de confianza con ellos.

Trabajar en la relación y comunicación con nuestra expareja. Buscando siempre la mejor relación que sea posible. 

Si necesitas ayuda para trabajar en uno o varios de estos temas, en TRIBU Magnolia, trabajamos para que puedas conseguir el mejor proceso de separación para ti y para tus hijos. 

10 CUENTOS Y RECURSOS PARA EXPLICAR LA SEPARACIÓN A LOS NIÑOS hasta 10 años. CAST-CAT

1- En el cuento, con ilustraciones que explican muy bien la trama, un niño explica cómo ve a su madre ahora: “convertida en una bestia” desde que se ha separado de su padre. 

Una madre triste, desconectada, deprimida y a veces rabiosa.

El niño explica que, cuando las dos bestias se encuentran (padre y madre), se convierten en verdaderas bestias que olvidan que un día se quisieron. 

Poco a poco el niño explica cómo su madre va evolucionando y se va transformando. Entendiendo lo que ella necesita. 

Te dejo también el cuento en vídeo: 

2- La custodia compartida. Desde la perspectiva de una niña de 9 años. 

3- Custodia materna. 

5- Este precioso cuento explica cómo de repente, después de la pérdida de un calcetín, una niña entiende, por fin,  qué significa estar separados. 

6- CUANDO MI CORAZÓN ´TIEMBLA. (CAST). 

Un cuento para trabajar el duelo infantil. Incluye actividades didácticas para los niños. 

7- QUIN EMBOLIC DE FAMÍLIA!  (CAT)

Para familias ensambladas. Nuevas parejas. 

8- SI MAMÁ DICE BLANCO, PAPÁ DICE NEGRO (CAST)

Un cuento que muestra la evolución de la familia . Desde que los padres eran novios, hasta que ya no se entienden y se separan. Y les explican que a ellos siempre les querrán. 

Para niños más pequeños, refleja la incomprensión de los niños ante la situación. Aparece el sentimiento de culpa infantil. Y trata también el duelo en los niños. 

 

9- Para los más mayores. El relato de una niña que está muy despistada porque tiene sus cosas en dos casas. 

10 -El relato de una niña que se enfrenta al conflicto y a la separación de sus padres. 

Cuenta cómo se evade y consigue encontrarse a si misma. 

Para niños y niñas a partir de 7-8 años.

CUSTODIA COMPARTIDA EN NIÑOS DE 0-3 AÑOS

Uno de los principales factores que nos preocupan cuando vamos a tomar la decisión de separarnos es cómo lo van a llevar nuestros hijos. Y el principal indicador que solemos utilizar las familias para pensar si el niño va a sufrir más o menos, es la edad.

Existe la creencia que la edad es el factor determinante. Solemos pensar que si el niño está en la adolescencia no será un buen momento para separarse porque a esa edad los niños pasan por una etapa de transición vital compleja. Tampoco será un buen momento si el niño es muy pequeño, si es un bebé o está en esta etapa de la primera infancia desde el nacimiento a los 3 años de edad.

¿Es eso cierto?

Pues rotundamente no. La edad es solamente una de las diferentes variables que nos puede servir de indicador a la hora de saber cómo lo va a vivir el niño. Pero esta variable esta muy lejos de ser el único factor determinante.

El factor decisivo que nos indicará si el niño o la niña van a sufrir más o menos en la separación, será el grado de conflictividad entre los progenitores, durante todo el proceso.

Cuantos más conflictos en la separación y entre los progenitores, mayor es el riesgo de que el niño sufra algún tipo de alternación psicoemocional.

La variable edad, nos sirve para tener en cuenta las necesidades especificas de los niños durante ese periodo de tiempo en relación a su desarrollo evolutivo, con el objetivo de poder realizar un acompañamiento emocional adecuado y ajustado a estas necesidades.

Cuando hablamos de custodia compartida, nos referimos a ese tipo de custodia en que ambos progenitores disponen del tiempo con los niños en la misma proporción o proporción similar.

Ahora bien, esta proporción y bajo mi punto de vista debe estar definida, ahora sí, en función de la edad del niño.

La custodia compartida puede tener diferentes formas:

  • Por semanas con visitas intersemanales.
  • O fines de semana alternos y dos y tres días con cada progenitor durante la semana.

¿Cómo le puede afectar a un niño de entre 0-3 años la custodia compartida?

Debemos tener en cuenta que los bebés y los niños de entre 0- 3 años son seres totalmente dependientes. Y que, por lo tanto, necesitan ver cubiertas sus necesidades por el adulto en todo momento. Los niños de esta edad necesitan que se cubran sus necesidades de tipo fisiológico y de seguridad. Sus necesidades de tipo cognitivo y necesidades emocionales. Pero, sobre todo, el bebé necesita:

  • Desarrollar un vinculo de apego seguro con ambos o por lo menos con uno de sus progenitores.

Digo con ambos porque lo necesario para el bebé es tener un vinculo de apego seguro con las personas que van a hacerse cargo de él.

Para establecer este vinculo de apego sólido, donde el bebé o niño pequeño se sienta seguro, protegido y donde todas sus necesidades se ven cubiertas. Es necesario que ambos progenitores en el caso de custodia compartida, puedan participar en las tareas diarias de cuidado del bebé: comida, aseo, estimulación sensorial, paseo, acompañamiento el sueño, etc…

Pues es así cómo conseguimos desarrollar este vinculo de apego. Lo más conveniente en este caso, es tener una regularidad en los contactos con el pequeño casi diarios, pero si eso no es posible. No dejar pasar más de 2-3 días en que el niño pueda tener interacciones amplias (que permitan realizar las tareas de cuidado diarias) con ambos progenitores.

¿Y qué pasa cuando uno de los progenitores no ha desarrollado este vinculo de apego con el niño o la niña y de repente ese mismo progenitor pide la custodia compartida?

En este caso y, bajo mi punto de vista profesional y anteponiendo siempre las necesidades del niño, considero que no es recomendable que, de repente, el niño comience a pernoctar en una casa desconocida para él y pasar a estar al cuidado de una persona con quien no se siente demasiado seguro.

Mi opinión profesional es que antes de pasar a la pernocta deben darse las siguientes condiciones:

  • Que el progenitor en cuestión se haya implicado para establecer el vinculo de apego con el niño. Para ello necesitará, insisto, pasar tiempo con el niño llevando a cabo las tareas de cuidado que comentábamos anteriormente. Cubriendo todo su abanico de necesidades.
  • No considero beneficioso para un bebé o un niño que se encuentra en la primera infancia, dejarlo de repente a cargo de alguien con quien no tiene este vinculo de apego seguro y tampoco existe la implicación por parte del adulto de buscar la forma de elaborarlo.

¿Y si, aun así, un juez dictamina la custodia compartida?

Si no hay otra opción, será importante ajustar al máximo posible la situación para poder satisfacer la necesidad del niño a tener un vinculo de apego seguro con el progenitor a su cargo.

Podemos:

  • Establecer un periodo de adaptación coherente y hacerlo de forma gradual.

Primero pasar ratos con el niño en periodo diurno, donde el adulto pueda tener esas interacciones prolongadas, donde pueda ejercer las tareas de cuidado.

  • Preparación anticipatoria: si el niño tiene más de dos años, junto con el periodo de adaptación, se puede ir anticipando al niño, explicándole donde va a ir, ese día, con quien va a estar y qué va a hacer.

En definitiva y como los adultos responsables que somos, debemos tener en cuenta que, si queremos acompañar psico emocionalmente y de una forma adecuada a nuestros hijos durante este proceso tan complejo también de sus vidas, es imprescindible que, ante las necesidades de todos, nos aseguremos que las necesidades de los niños y las niñas son las primeras que quedan cubiertas. Ellos siempre deben ser lo primero.

LOS “IMPRESCINDIBLES” EN EL CONVENIO DE SEPARACIÓN, SEGÚN NUESTRA EXPERIENCIA.

En la sesión grupal de la semana pasada y a raíz de las necesidades de una de las integrantes del grupo, establecimos cuáles son para nosotras los aspectos “imprescindibles” a la hora de redactar el convenio regulador de la separación.

Y es que, llegado el momento, hay veces que creemos tener algunas cosas claras, pero no nos damos cuenta de las consecuencias que puede tener a medio y largo plazo.

Como también personas que no tienen ni idea por donde empezar. Y qué es lo que hay que tener en cuenta a la hora de redactar el convenio.

Obviamente, válete siempre de la figura de una abogada de familia como @help.familia que te orientará de forma clara y teniendo en cuenta las leyes y las disposiciones jurídicas.

Pero mientras, te puede ser de ayuda esta lista que hemos elaborado entre 10 madres separadas que han pasado por la experiencia de redactar el convenio y, SOBRETODO, de VIVIRLO.

Hemos definido tanto aquellas situaciones o aspectos que en su momento no tuvimos en cuenta a la hora de definir el convenio regulador, y que más tarde hemos necesitado, como aquellos aspectos que en su momento “validamos y firmamos” y que ahora habríamos hecho diferente.

Antes de pasar a exponerte la lista de estos “imprescindibles” déjame decirte algo.

Si he extraído algún aprendizaje de mi propia experiencia y de las experiencias de muchas otras situaciones que he conocido, es que lo más importante cuando vamos a definir los puntos del convenio regulador es asegurarnos de no tomar decisiones desde  nuestras emociones disfuncionales.

Si no que debemos hacerlo desde la máxima neutralidad posible y pensando siempre en lo que va a resultar más beneficioso para los niños. Aunque, a priori, no nos guste.

Es evidente que cuando nos separamos a cada uno se le despiertan emociones diferentes que van desde la rabia a la culpa o al rencor. Todas ellas emociones disfuncionales.

Si yo tomo decisiones desde alguno de estos lugares, lo más probable es que sean decisiones que van girarse en mi contra a medio o a largo plazo.

Por lo tanto, mi punto de vista y mi mensaje respecto a este tema: antes de tomar una decisión, asegúrate que no lo haces desde ninguna emoción disfuncional. Y que actúas desde la máxima objetividad posible.

A menudo, sobre todo cuando pasamos por procesos complejos o conflictivo, ser objetivo también es muy complejo y es justo ahí cuando debemos buscar ayuda.

Por un lado, valernos de la figura del mediador y/o abogado que te nos aporte esa visión objetiva desde la legalidad

Y por otro lado a alguien que nos ayude a convertir esas emociones disfuncionales en aprendizajes constructivos.

Ahora sí, vamos con esos “imprescindibles”:

Lo hemos clasificado en DOS GRANDES ÁREAS:

ASPECTOS RELACIONADOS CON EL CUIDADO DE LOS NIÑOS:

1-     Definir el tipo de custodia. Hacerlo a medio y largo plazo. Convenio revisable. Porque hay veces que, aunque la custodia compartida puede resultar lo mejor para los niños, quizá la otra parte no la ha pedido o bien provoca muchas incomodidades para los niños. Por ejemplo en esas situaciones que los progenitores viven lejos y ese ir y venir para los niños resulta un factor que dificulta su adaptación y complica su vida: los niños tienen que madrugar mucho, hacer largos trayectos en coche, etc…

2-     Distribución de tiempo con los niños: algo que parece a priori tan obvio, se puede convertir en un autentico quebradero de cabeza.

Casos en que se ha optado por la compartida, estableciendo unos tiempos de estar con los niños que luego, a la práctica, no son posibles de cumplir por alguno de los progenitores.

3-   Distribución de las vacaciones (verano, navidad y semana santa): dejar muy claro con quién van a pasar esos días los niños, sobre todo los días más señalados. Porque si no, luego hay sorpresas y en consecuencia, conflictos.

4- Cómo vamos a organizarnos en las fechas señaladas (cumpleaños de los hijos y progenitores)

5- ¿Qué vamos a hacer cuando los niños estén enfermos? Se quedan en la casa donde estén hasta recuperarse o hacemos el cambio igualmente o valoramos según la gravedad del niño. 

¿Quién va a renunciar al Trabajo para cuidarles?

6-   Compartir o no fotos de los niños en las redes sociales. Incluso a nivel de familia extensa. 

7-     Llamadas y mensajes o enviar fotos cuando los niños están con el otro progenitor. Definir cuándo van a darse esas llamadas y en qué frecuencia.

8-    Visitas a abuelos, tíos y demás familiares. Definir cuando y en qué condiciones.

ASPECTOS RELACIONADOS CON EL TEMA ECONÓMICO:

  • Tipo de custodia y pensión compensatoria. Definir, lo más exhaustivamente posible los gastos en cuanto a la manutención y establecerlo por escrito.
  • Definir la contribución de cada uno respecto a la manutención y si establecerlo como revisable, para poder adaptar el convenio a los posibles cambios (perdida de empleo, situaciones especiales como ERTES, diferencias de sueldo, etc…)
  • No hacer concesiones que no son justas ni objetivas. Asi como tampoco reclamar lo que no es justo y objetivo. Y esto tiene mucho que ver con las interferencias emocionales que explicaba anteriormente.

Sentimientos como la culpa, puede llevarnos a hacer concesiones que realmente no tenemos por qué hacer.

O emociones como la rabia, nos pueden llevar a reclamar más de lo que es estrictamente necesario.

Espero que esta lista de “imprescindibles” te sirva para orientarte a la hora de definir tu convenio de separación. E insisto consulta siempre un mediador/abogado para tomar estas decisiones y recurre a terapia si te das cuenta que tus emociones pueden estar influyendo en esa toma de decisiones y no te sientes capaz de gestionar por ti misma.

Del mismo modo, si has pasado por esta situación y hay algún aspecto que crees que se puede incluir en estos imprescindibles, solamente tienes que decírmelo. 

MADRES SEPARADAS Y CRIANZA CONSCIENTE: una relación de sentimientos encontrados.

Una de las muchas conversaciones con las madres a las que acompaño, ha sido lo que ha inspirado el artículo de esta semana.

Hace mucho tiempo que quiero hablarte de lo que ha significado para mi la crianza consciente a lo largo de mi vida.

Y es que, el concepto “crianza consciente”, hoy en día me despierta una serie de sentimientos encontrados.

Ya he explicado en alguna ocasión, que descubrí el mundo de la educación y la crianza consciente a los pocos meses de nacer mi hijo mayor. Hace ya 11 años.

Por aquel entonces significó la salvación, pues por fin pude relajarme. Dejé de sentirme culpable por dormir con mi hijo, por la lactancia materna prolongada, por portearle continuamente como él necesitaba. Hubo un antes y un después.

A raíz de eso, comencé a investigar y formarme en educación y crianza consciente, tanto a nivel personal como profesional. Incluso llegué a montar un proyecto por el año 2015 que no terminó de funcionar. Y así, fui aprendiendo cada día más, un aprendizaje que después pude poner en práctica también con mi segundo hijo.

En ese sentido parecía que todo iba bien. Me sentía segura con mi forma de educar y criar a mis hijos, disfrutaba de la maternidad, rompiendo las creencias que me había autoimpuesto sobre qué significaba ser madre.

Pero todo cambió cuando llegó mi tercer hijo y, seguida de él, la separación en pleno postparto.

A partir de ese momento la crianza consciente pasó de ser mi refugio a ser prácticamente una sombra.

Algo que perseguía pero que no era capaz de alcanzar.

Criar conscientemente para mi significa ser capaz de educar sin gritos ni castigos.

Educar respetando siempre las necesidades de mis hijos, poner límites desde el respeto y el amor.

Validar sus emociones y empatizar con ellas.

Estar presente. Y estar presente con los niños no significa sólo compartir espacio. Significa conectar, jugar con ellos y estar emocionalmente disponible.

Y, sobre todo, no proyectar mis reacciones emocionales sobre ellos.

Todo este conocimiento es algo que, bajo mi punto de vista, toda madre y todo padre debería tener. Pues, al fin y al cabo, estamos educando a los futuros ciudadanos de esta sociedad.

Por lo tanto y ante todo, me gustaría resaltar la importancia de formarnos en estos temas.

Porque nuestros hijos merecen que lo hagamos lo mejor posible.

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando nos separamos?

Pues que la crianza consciente, si no la gestionamos bien, puede ser una carga realmente paralizante.

Porque cuando atraviesas un duelo, cuando emocionalmente estas desbordada y físicamente exhausta, criar conscientemente se puede volver un camino de piedras y muy cuesta arriba.

Pero no hacerlo te conecta directamente con la odiosa culpabilidad.

Y lo cierto es que estar disponible emocionalmente por y para tus hijos, cuando no eres capaz ni siquiera de gobernarte a ti misma, es realmente algo complejo. Por no decir imposible.

  • Jugar y estar presente el tiempo que necesitan y que, además, ese tiempo sea de calidad. Cuando lo que realmente te pasa es que el tiempo se te come, porque quieres alimentar bien a tus hijos, hacer la compra, mantener un hogar mínimamente limpio y ordenado.

Jugar y estar presente resulta misión imposible.

  • Cuando tienes que trabajar a la vez que cuidarles y no hay nadie que pueda tenderte una mano. Cuando no hay nadie más en casa. Cuando no hay una pareja que te apoye y te sustente física y emocionalmente.
  • Cuando tienes más de un hijo con necesidades muy diferentes y no eres ni física ni emocionalmente capaz de estar a la altura. Y cuando además compruebas las consecuencias de esto en ellos, día tras día.
  • Cuando económicamente a penas llegas a cubrir gastos y tienes que hacer más horas que un reloj en el trabajo para poder pagar a las canguros que necesitas encima para poder trabajar.

Totalmente absurdo, pero totalmente cierto.

Y es que esta es la realidad con la que nos encontramos muchas madres separadas y muchos padres también, todo sea dicho.

Entonces, ¿Cómo se puede, bajo esas condiciones criar conscientemente?

Pues ahí la gran pregunta.

Una pregunta a la que hace mucho tiempo doy vueltas y vueltas y, de momento, la única respuesta que he encontrado es la siguiente:

HACIENDO LO QUE SE PUEDE

Sí. Siempre digo que las personas no somos nuestras circunstancias. Es decir, que pase lo que nos pase, sea cual sea la situación en que nos encontremos, siempre podemos elegir cómo queremos vivirla. Y creo fervientemente en ello.

Pero reconozcámoslo y aunque pueda parecer una contradicción:

Hay circunstancias que hacen las situaciones mucho más complejas. Y ser madre separada y querer criar de forma consciente y respetuosa a tus hijos, es una de ellas.

¿Y qué significa hacer lo que se puede?

Pues en primer lugar perdonarse, permitirse y soltando lastre.

A día de hoy todavía hay días que me sigo desbordando. Días que termino exhausta, reaccionando automáticamente con mis hijos y soltando algún grito. Muchos más de los que me puedo permitir.

Desbordándome y culpabilizándome a mi misma.

Pero si algo he avanzado en estos cuatro años, es que también he aprendido a perdonarme por ello.

Eso es: PERDONARSE, pedir disculpas a mis hijos, respirar profundo y acostarme sabiendo que el día siguiente tendré otra nueva oportunidad.  Para hacerlo mejor, para criarles y educarles de forma más consciente. Porque HAGO LO QUE PUEDO.

Perdonarse es el primer paso para soltar la tediosa CULPA.

Y me perdono por no llegar, por no poder, por no ser capaz, por no alcanzar, por no responder y por no ser siempre la madre que mis hijos necesitan.

Pero al día siguiente, lo vuelvo a intentar. Y tal vez vuelvo a fallar, pero me vuelvo a levantar.

Hacer lo que se puede es decirse que no pasa nada si la casa no esta muy limpia y ordenada.

Que no pasa nada si no escribo al ritmo que sería conveniente para mi proyecto.

Que no pasa nada si tenemos que comer lo mismo que ayer porque no he sido capaz de organizarme para hacer la compra.

Hacer lo que se puede es no parar de leer y estudiar para aprender a ser la mejor madre para mis hijos y poder disfrutar de la maternidad.  Es invertir mi poco dinero en formación y terapia para intentar ser más feliz y así lo puedan ser ellos.

Me ayuda pensar que ellos crecerán y que algún día recordaré con nostalgia todos estos años de infancia que ya nunca más volverán.

Y sé que recordaré los mejores momentos, porque eso es lo que hace la memoria.

La memoria olvida lo que quiere olvidar. Y recuerda lo que quiere recordar.

Espero que ellos no olviden que los sostuve, y recuerden que lo hice lo mejor que pude.

Que no olviden que me esforcé al máximo e hice todo lo que estaba en mis manos para hacer de esta pequeña familia un hogar donde crecer felices.

Aunque haya días que lo consiga y haya otros muchos que no.

Solo espero que ellos, tampoco olviden.Porque “Hacer lo que se puede es querer hacerlo lo mejor que puedas, aunque realmente no puedas”

Gracias por leerme.

MI MÉTODO PARA SUPERAR UNA SEPARACIÓN CON HIJOS

No se me ocurre mejor forma de comenzar 2021 que dedicando este primer artículo del año presentándote mi método para superar una separación con hijos.

He explicado en diversas ocasiones que, desde unos meses después separarme, cuando ya estaba harta de sufrir, cuando ya no sabia como ayudar a mis hijos y mucho menos cómo ayudarme a mí misma, mi principal fijación fue encontrar la forma de superar esa situación.

Fui a terapia durante varios meses y, aunque me ayudó, sentía que necesitaba algo más, pero por aquel entonces todavía no sabia qué era.

Así que, comencé a investigar y a estudiar muchísimo.

Leía todo lo que caía en mis manos relacionado con la separación con hijos. Investigué e indagué por las áreas de mi campo: la psicología y la pedagogía.

Aprendí mucho y aunque me costó tiempo, esfuerzo y disciplina,  todo aquel estudio e investigación me llevo a sacar diferentes conclusiones:

La primera y la más importante era que:

Todavía no existía lo que para mí debía ser la AYUDA “IDEAL” para una madre que se acaba de separar, o al menos, yo no fui capaz de encontrarla.

La principal razón que me llevó a esta primera conclusión, era la necesidad de que la madre, como eje vertebrador de su nueva vida, no solo debía sentirse ayudada, sino que debía sentirse “ACOMPAÑADA” durante el proceso de separación.

La segunda conclusión que saqué era que el mejor “Acompañamiento a la Separación para una Madre” debía ir dirigido en primer lugar a:

Atención psicoemocional, autocuidado y autorrealización.

  • A aprender a gestionar nuestras emociones.
  • Reconstruir la autoestima.
  • Implementar hábitos y rutinas para el autocuidado.
  • A conciliar trabajo y maternidad.
  • Y de paso, aprovechar la separación como un catalizador para nuestro desarrollo personal, gracias a los aprendizajes que podemos extraer de este proceso.

Pero también me di cuenta y estarás de acuerdo conmigo, que la separación cuando tienes hijos no se supera únicamente poniendo el foco en ti misma.

Hay dos áreas que requieren la misma atención, nos guste más o menos y que, por lo tanto, también hay que considerarlos pilares fundamentales de todo este proceso:

El Acompañamiento psicoemocional a nuestros hijos, teniendo en cuenta su momento evolutivo.

 La relación y comunicación con nuestra expareja.

Comprobé a través de mi propia experiencia que, si quería que mis hijos estuvieran bien, debía antes trabajar en mí misma y que, al mismo tiempo, ese trabajo interior me permitió poder acompañar a mis hijos desde un lugar completamente diferente:

Ofreciéndoles lo mejor de mí, siendo paciente, adecuando mi acompañamiento a sus características según el momento evolutivo que se encontraban cada uno de mis tres hijos. Validando y dando más presencia.

Y, por último, el tercer pilar fundamental donde debemos enfocarnos para superar la separación es la relación y comunicación con nuestra expareja.

Por mucho que yo trabaje en mi misma y en acompañar a mis hijos, una relación con mi expareja conflictiva, donde cualquier interacción acaba en conflicto, donde llegar al consenso sobre algo es siempre muy difícil, donde interfieren sentimientos como la rabia, el rencor o incluso el odio, va impedir que pueda vivir en paz y comenzar de nuevo.

Nos guste o no, nuestra expareja es alguien con quien vamos a tener que relacionarnos durante mucho tiempo. Por ello se hace necesario cultivar esa relación, aunque sea de forma unilateral porque, la verdad, es que tenemos mucho más poder del que imaginamos para influir positivamente en que esa relación sea diferente y más llevadera.

Y es necesario por nuestra propia salud mental pero, sobre todo, porque a lo que nunca podrá adaptarse y aceptar cualquier niño, no es a que sus padres se separen. A lo que nunca podrá adaptarse ni aceptar cualquier niño, es que sus padres vivan en conflicto para el resto de sus vidas.

De todo este trabajo, fruto de mi propia experiencia personal y de mi desarrollo profesional, nació este método para superar primero mi propia separación y ahora para acompañar a otras madres como tu a superar la tuya. 

Porque cual sea tu situación, aunque te parezca que no tiene solución, la tiene.

Y tampoco importa la edad que tengan los niños pues, como has visto, el acompañamiento tiene en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentra el niñ@. Tanto en el momento de la separación, como posteriormente.

Por lo tanto, si te encuentras en esta situación, tanto si te acabas de separar, si hace tiempo que lo has hecho, o tienes pensado separarte, te invito a probar mi método.

Sólo trabajando y mejorando cada una de estas tres áreas podrás realmente superar este proceso y comenzar de nuevo.

Por el contrario, si alguna de estas áreas falla, tu vida estará coja como un taburete y nunca podrás alcanzar la estabilidad emocional y avanzar en tu vida.

El próximo mes de febrero, volvemos a abrir inscripciones para la quinta promoción que comenzará el mes de marzo de 2021.

Te espero.

OBJETIVO 2021: La mejor “venganza” es conseguir el éxito.

Sé que es una frase muy estoica. Pero estoy segura que has pensado muchas veces en cómo canalizar esa rabia y esas emociones destructivas que sientes a menudo.

Y aunque hayas elegido tu vida como separada, no me cabe duda que te preguntas a menudo cómo has llegado hasta aquí.

Porque nunca es como nos lo habíamos imaginado.

Sea cual sea tu situación. Sea elegida o forzada. Esa incertidumbre, ese miedo, la rabia y la frustración alimentan tus ganas de devolver el daño sufrido.

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frio. Y yo digo que la venganza es un plato que nos comemos nosotras mismas.

Porque esos sentimientos destructivos son lastres que, aunque nos parezca que le va a doler al otro, en realidad somos nosotras quienes los cargamos.  

Te propongo un reto personal para este 2021: canalizar toda esta rabia que sientes y todas estas emociones destructivas: por alguien, por la situación que has vivido, por la vida, incluso por ti.

¿Cómo? Consiguiendo tu propio éxito.

“Convirtiendo el sufrimiento destructivo en sufrimiento productivo”.

Eso es justo lo que yo hice cuando estuve harta de sufrir por mi separación.

Pero ¿Qué es el éxito? 

Pues dependerá de a quien le preguntes, porque la definición que nos han vendido de éxito, la que se suele creer e imaginar socialmente, esta relacionada con tener dinero, tener un buen trabajo, una casa y una familia unida y bonita. Esta relacionada con el tener.

 

Si me lo preguntas a mi hace unos años te hubiera contestado probablemente algo parecido a esto.

 

Pero si me lo preguntas hoy te diré que para mi el éxito tiene que ver con el SER y el ESTAR y no con el tener.

 

Para mi, conseguir el éxito ha sido conseguir vivir tranquila.

Y la tranquilidad y la paz mental, para mi, son la puerta a la felicidad.

¿Y cómo he conseguido yo vivir tranquila?

Para empezar, siendo coherente entre lo que pienso y lo que quiero con lo que hago.

 Me di cuenta que no podría alcanzar la paz mental mientras no fuera capaz de gestionar mis emociones. Mientras estuviera viviendo con miedo y desolación. Por mucho que lo deseara no me sentí coherente y fiel a mis misma hasta que no comencé mi propio trabajo personal:

Aprendiendo herramientas de gestión y autorregulación emocional y desarrollando al máximo mi pensamiento critico para poder cuestionar todas mis creencias limitantes que me impedían avanzar en mi proceso de separación.

Querer ser feliz y querer tener tranquilidad y vivir como una victima de mis circunstancias, no son compatibles.

Poniendo foco en mi propio autocuidado. 

Comenzar a cuidar también mi cuerpo, implementar el deporte en mi vida, cambiar mi alimentación, incorporar hábitos y rutinas de buen descanso y relajación fueron vitales para conseguir el éxito.

Trabajando en la relación con el padre de mis hijos. 

Este es un tema clave para conseguir el éxito en la separación. Y para mí fue bastante complejo.  Requiere una gran labor de aceptación, aprender nuevas herramientas y técnicas y muchos cambios de patrones. Pero estoy segura que, por muy mal que te lleves, esa relación puede mejorar.

Aprendiendo a acompañar emocionalmente a mis hijos durante todo el proceso. 

Adquirir herramientas para acompañar su propio proceso de duelo. Para distinguir las conductas fruto de su proceso evolutivo o a consecuencia de la separación.

 

Después de aprender, fue necesario pasar a la acción para conseguir el éxito. 

Hay una afirmación que dice: “No midas el éxito de alguien por lo que dice que va a hacer, fíjate en sus acciones”. Conseguir el éxito para mi no consistió en hacer terapia una hora a la semana, ni realizar algunas formaciones.

 

Para conseguir el éxito, como ves, es necesario cambiar tu estilo de vida. Orquestar un conjunto de acciones y herramientas que te lleven a conseguirlo.

Se trata de alinear tu vida entre lo que quieres y lo que haces, en todas sus áreas.

 

Aplicando la perseverancia, el esfuerzo y mucha pero que mucha paciencia:

Los efectos de la motivación no son duraderos. Ni el de las duchas, por eso es recomendable ducharse todos los días.

Aprender herramientas, formarte y hacer terapia no te va a servir de nada si no pasas a la acción y sobretodo, si no perseveras y te esfuerzas en ello.

Conseguir el éxito después de tu separación es una carrera de fondo con obstáculos. Donde habrá días que lo consigas y otros que no, la clave esta en no desistir, ser paciente y confiar en el proceso, doloroso pero necesario a la vez.

 

Y una séptima y última clave que yo no pude aplicar porque no lo encontré por ningún lado.
“Si quieres ir rápido ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”

Algo que eché muchísimo de menos fue sentirme acompañada en todo este camino hacia el éxito.

La falta de un guía, de un mentor que me aportara luz y me brindara apoyo y motivación.

Pero ahora sé, cuatro años después que así es como tenia que ser, tenia que hacerlo sola para después poder crear este bonito proyecto de acompañamiento a la separación para madres.

 

Sí hoy puedo decir que me siento una mujer exitosa. Y mi separación ha sido mi catalizador hacia ello.

Me encantará ser tu guía en este camino. 

Si tú quieres, te acompaño: