APRENDIZAJE Y EMOCIONES: “Un niño triste o enfadado es un niño que aprende peor”.

EL DUELO POR SEPARACIÓN EN LOS NIÑOS

Gracias a la neurociencia, hoy sabemos que un niño comienza a aprender desde el nacimiento. Aprende en los primeros años de su vida a través de unos mecanismos básicos: la imitación, la atención compartida y la empatía.

Nosotras las madres y padres, a través de nuestro lenguaje,  pero sobretodo a través de nuestra conducta, moldeamos y cambiamos la estructura física y química del cerebro del niño de una forma casi definitiva y, por tanto, en su pensamiento y en su futuro comportamiento.

Y lo que también sabemos hoy es que la energía de ese aprendizaje reside principalmente en la parte emocional de nuestro cerebro. Dicho en otras palabras: Para poder aprender y asimiliar de una forma efectiva, nuestro cerebro necesita “sentirse bien”.

Para aprender necesitamos enfocar nuestra atención en los aprendizajes. Cuando estamos sumidos en un duelo por el proceso de separación (los niños también) nuestros pensamientos estan enfocados en todos esos cambios que estan aconteciendo o que acontecerán en nuestra vida, secuestrados por la emoción del miedo y por la incertidumbre y, en estas condiciones, nuestro cerebro no esta por la labor de aprender ni de asimilar nada de nada.

Aun así, es importante destacar que, aun sea cierto que los niños también NECESITAN transitar y procesar el duelo para adaptarse y aceptar la separación de sus padres, nosotros podemos acompañarles para que esos efectos a nivel cerebral sean solamente a corto o medio plazo y no dejen secuelas psicológicas a los  niños que les lleven a la desmotivación total y, en consecuencia al fracaso escolar.

Es decir: no podemos negar la evidencia científica que la separación afecta y altera a los niños emocional y cognitivamente y por tanto a su aprendizaje, pero sí que se hace necesario tener en cuenta qué podemos hacer los padres y madres para que estos efectos y consecuencias sean transitorias y no repercutan en su desarrollo a todos los niveles y a largo plazo.

Entonces y sabiendo esto ¿Qué puedo  hacer yo como madre para ayudar y acompañar a mis hijos en el proceso de separación para que este no tenga unos efectos devastadores sobre ellos?

  • 1- CUIDAR MI ENERGÍA: Pues sí, aunque parezca extraño, el primer paso para poder realizar un buen acompañamiento a mi hijo es cuidar de mi energía como madre. Porque sin energía no hay trabajo en la gestión emocional que valga.

Y la energía me la da o me la quita:  el descanso, la alimentación, la actividad física y el deporte, mi situación económica, el trabajo y las personas con quienes me relaciono y cómo me relaciono, incluida yo misma.

  • 2- TRABAJAR EN MIS EMOCIONES: Formándome, aprendiendo la técnica de gestión emocional que a mí me sea más útil y practicando TODOS los días. Del mismo modo que cuido todos los días de mi higiene física, lo hago también de mi higiene mental.
  • 3- RESOLVER LOS CONFLICTOS CON MI EX PAREJA: tengamos en cuenta que los conflictos entre los progenitores durante y después del proceso de separación es el factor que más afecta y altera a los niños. Y resolver los  conflictos no siempre significa estar de acuerdo. Se puede trabajar la resolución de conflictos de forma unilateral y sin la intervención del otro.

Y ahora sí:

  • 4- VALIDAR LAS EMOCIONES DE MI HIJO: cualquier expresión y conducta deber ser validada por nosotras. Es el primer paso para que pueda sentirse acompañado de verdad.
  • 5- CONOCER Y SATISFACER LAS NECESIDADES DE MIS HIJOS: para ello necesitamos ser conocedores de las características según el nivel evolutivo en el que se encuentra. Teniendo en cuenta la personalidad del niño, las herramientas que él o ella tiene de gestión emocional (recordamos que aprenden por imitación) y también el entorno en el que se desarrolla. Esto es: las circunstancias del proceso de separación, factores que repercuten a nivel emocional, social, estructural, económico, etc…
  • 6- TENER UNOS BUENOS CANALES DE COMUNICACIÓN Y COORDINACIÓN CON LA ESCUELA Y LA FAMILIA EXTENSA DONDE EL NIÑO TENGA INTERACCIÓN. Para estar alerta y detectar sus necesidades, haciendo una buen trabajo de atención e intervención precoz.

Por lo tanto, tomemos consciencia que siempre, SIEMPRE,  somos nosotros (las madres y padres) los responsables de que nuestros hijos vivan la separación de una forma u otra y que, por tanto, está en nuestras manos impedir o provocar que este cambio en sus vidas, tenga o no efectos adversos e irreversibles en su proceso de aprendizaje y desarrollo.

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